9o. Dom Ord
Ciclo C antes Cuaresma (Id=188)
Primera Lectura
Cuando venga un extranjero, escúchalo
Lectura del primer libro de los Reyes
8, 41-43
En el templo que había construido Jerusalén , Salomón elevó a Dios esta plegaria: "Los
extranjeros orarán hablar de tu gran nombre, de la fuerza de tu mano y de tu
brazo protector. Cuando uno de ellos, no israelita, atraído por la fama de tu
nombre, venga de un país distante para orar, escúchalo tú desde el cielo, tu
morada, y concédele todo lo que él te pida. Así te conocerán y temerán todos
los pueblos de la tierra, lo mismo que tu pueblo, Israel, y sabrán que este
templo que he construido, está dedicado a tu nombre".
Palabra del Señor.
Salmo Responsorial
del Salmo 116
Que aclamen al Señor todos los pueblos
Euntes in mundum universum, praedicate Evangelium
Que alaben al Señor todas las naciones,
que lo aclamen todas las naciones, que lo alomen todos los pueblos.
Que aclamen al Señor todos los pueblos
Euntes in mundum universum, praedicate Evangelium
Porque grande es su amor hacia nosotros
y su fidelidad dura por siempre.
Que aclamen al Señor todos los pueblos
Euntes in mundum universum, praedicate Evangelium
Si siguiera a los hombres, so sería de Cristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
1, 1-2.6-10
El que busca agradar a los hombres, no es buen servidor de Cristo.
Yo Pablo, apóstol no enviado por hombres ni
por intermediario humanos, sino por Cristo Jesús y por Dios Padre, que lo
resucitó de entre los muertos, y todos los hermanos que están conmigo dirigimos
esta carta a las comunidades cristianas de Galicia.
Me extraña mucho que tan fácilmente hayan abandonado ustedes a Dios Padre,
quien los llamó a vivir en la gracia de Cristo y que sigan otro Evangelio. no es que exista otro Evangelio; lo que pasa es que hay
algunos que los perturban a ustedes, tratando de cambiar el Evangelio de
Cristo.
Pero bien: si alguien, yo mismo o un ángel enviado del cielo, les predicara un
Evangelio distinto del que les hemos predicado, que sea maldito. Se lo acabo de
decir, pero se lo repito: Si alguno les predica un Evangelio distinto del que
ustedes ha recibido, que sea maldito.
¿A quién creen que trato de agradar con lo que acabo de decir? ¿A Dios o a los
hombres? ¿Acaso es ésta la manera de congraciarse con los hombres? Si estuviera
buscando agradarles a ustedes no sería servidor de Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor nuestro.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó
a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
Sic Deus dilexit mundum, ut Filium suum
unigénitum darte; omns qui credit in eum habet vitam aeternam
Aleluya.
Ni en Israel he hallado una fe tan grande
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
7, 1-10
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar
a la gente, entró en Cafarnaúm. Había allí un oficial
romano, que tenía enfermo y a punto de morir a un criado muy querido.
Cuando le dijeron que Jesús estaba en la ciudad, le
envió a algunos de los ancianos de los judíos para rogarle que viniera a curar
a su criado. Ellos, al acercarse a Jesús, le rogaban encarecidamente, diciendo:
"Merece que le concedas ese favor, pues quiere a nuestro pueblo y hasta
nos ha construido una sinagoga".
Jesús se puso en marcha con ellos. Cuando ya estaba cerca de la casa, el
oficial romano envió unos amigos a decirle: "Señor, no te molestes, porque
yo no soy digno de que tú entres en mi casa; por eso ni siquiera me atreví a ir
personalmente a verte. Basta con que digas una sola palabra y mi criado quedará
sano. Porque yo, aunque soy un subalterno, tengo
soldados bajo mis órdenes y le digo a uno: '¡Ve!', y va; a otro: '¡Ven!', y
viene; y a mi criado: ¡Haz esto!', y lo hace".
Al oír esto, Jesús quedó lleno de admiración, y volviéndose hacia la gente que
lo seguía, dijo:
"Yo les aseguro que ni en Israel he hallado una fe tan grande".
Los enviados regresaron a la casa y encontraron al criado perfectamente sano.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
El misterio pascual y el pueblo de Dios
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien, por su misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos del
pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación
consagrada, pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las tinieblas a tu
luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Por eso,
con todos los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos
sin cesar el himno de tu gloria.
[Misa]
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